domingo, 4 de noviembre de 2012

Luciérnagas?



     Observar el sol cuando desciende al caer la tarde, ver como el cielo se va oscureciendo… sentirme en completa armonía con la naturaleza, estar sentado en la azotea de lo que hoy es mi hogar, respirando el poco oxígeno puro que despiden los árboles que están cerca de mí. Oxígeno que pasa a través de mis vías respiratorias hasta llenar por completo mis pulmones así como cada parte de mi cuerpo.

     Suspiro… intentando que mí gélido aliento se mezcle con el aire levemente purificado -aquel aire que para todos es vital y que hoy yace lleno de toxinas- esperando que recorra cada rincón de esta maldita ciudad. Armando rompecabezas con el viento, clasificando a cada persona como si fuese una especia de juego, esperando encontrar alguna diferente.

     Suspiro… levantando la mirada y viendo como unas pequeñas luciérnagas se posan sobre mi ¿Querrán decirme algo? O tal vez sólo están aquí para ayudar a consumir mi cuerpo como aquella pira que nunca se encendió, ayudarlo a formar de alguna forma parte de los “No vivos” a través de su singular danzar. Todo se torna pacífico, es como si me encontrase en la azotea de del edificio más alto esperando caer. Sentir como la briza fresca golpea mi rostro, observar mis lágrimas caer y perderse en el  gran vacío que se encuentra debajo de mis pies, los gusanos no invaden aquel cuerpo en pleno estado de descomposición...

     Observar como todo se torna completamente oscuro, ver como una a una las estrellas ocupa el cielo y acompañan a la luna en el réquiem que ha de empezar a entonar mientras las luciérnagas siguen llegando a éste tranquilo lugar.

     Suspirar nuevamente esperando que no sea el último suspiro. Escuchar cuan sutilmente todo una orquesta empieza a sonar… observo mis manos y veo como comienzan a desvanecerse, como si estas pequeñas criaturas al hacer contacto con mi piel la quemasen y provocasen el mismo efecto de un pedazo de papel que se consume en el fuego. Las cenizas se esparcen con el viento lentamente. Mis ojos se cierran y  mi mente se deja llevar por la canción. 

     Encima de la azotea toda parecía ser tan normal, pude observar como las personas se sumergían cada vez más en su mar de egocentrismo y materialismo irracional. Como los escarabajos huyen de ellos, no por temerles, sino, porqué incluso a ellos le apestaba rotundamente su sentido de normalidad y aquel fétido olor que al aire había logrado inundar. Ya las luciérnagas se han empezado a marchar y mi mente danza junto a ellas mientras el cielo sigue con su ¿Recitar?


No hay comentarios:

Publicar un comentario